Antes de "forzar" un material hasta sus límites prefiero tantearlo para ver si con él puedo plasmar mi idea artística - si no se presta, lo intento con otro material -. Sin embargo, cuando "descubro" la lana como material escultórico se me abren nuevas posibilidades, que hasta ahora no he experimentado con los demás materiales: no sólo existe una gran variedad en la textura de la lana (según su origen), sino que también se la puede usar teñida de tintes naturales o químicos, o bien en su tono natural.
En este proceso experimento una gran flexibilidad, durabilidad y versatilidad sin igual. A partir de esta experiencia, que tengo en el 2002 por primera vez, trabajo juntando y combinando mis diversos materiales.
El fieltro hace muchas veces la función de intermediario entre los diversos materiales, como también hace más visible los contrastes que existen entre ellos, lo cual me abre nuevos caminos para plasmar mis ideas.